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ENTREVISTA |
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SANTIAGO ROURA, Director general de Indra. |
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“Garantizar la viabilidad de un proyecto empresarial pasa por invertir en innovación”
El director general de Indra, la primera empresa española del sector TIC –sus ventas ascendieron en 2007 a 2.167 millones de euros–, lo tiene claro: el futuro y, por supuesto, el desarrollo económico, depende, en buena medida, del grado de implantación que alcancen las soluciones tecnológicas y de la disposición que haya para innovar, dos variables que repercuten directamente sobre la productividad y la capacidad de diferenciarse.

Santiago Roura es director general de Indra, la primera compañía española del sector TIC. / EyF
> Julia Pardo
Indra es la primera compañía española de tecnologías de la información, pero ¿cuál es el grado de desarrollo del sector respecto al de otros países del entorno?
Aunque estamos a cierta distancia de Europa en cuanto a penetración de las TIC, el panorama es esperanzador, debido a que la inversión en tecnología e infraestructuras está creciendo rápidamente y a que se advierten mejoras en las políticas encaminadas a favorecer la innovación y la creación de empresas. Además, en España existen determinados sectores que poseen una relevancia e intensidad de demanda de TIC que les sitúan a la cabeza internacional, como servicios financieros, telecomunicaciones o “utilities”. A esto se suma el que las propias administraciones se estén convirtiendo en uno de los mayores demandantes tanto en volumen como en contenido innovador de soluciones TIC.
Y, ¿cuál es la principal asignatura pendiente que tiene España en este ámbito?
La innovación no es sólo una oportunidad y un reto para las empresas del siglo XXI, sino también una necesidad de primer orden para que la economía española pueda seguir creciendo a las tasas requeridas, así como para satisfacer las demandas y expectativas de sus ciudadanos. También es la principal palanca transformadora para que los servicios que brindan las instituciones públicas y sociales sean crecientes, de calidad y a coste asumible. Algunas de las principales carencias del sistema español de innovación residen, sin duda, en el tejido productivo. Las empresas somos todavía poco innovadoras. La penetración de las nuevas tecnologías en los sectores tradicionales es reducida; hay un número insuficiente de compañías relevantes de alta tecnología y creamos pocas empresas de base tecnológica.
Ha dejado claro que el peso de las TIC es decisivo en la evolución de la economía, ¿pero hasta qué punto?
El intenso y generalizado proceso de liberalización de las últimas décadas, unido a la intensidad del cambio tecnológico, ha propiciado una globalización que obliga a ser cada vez más competitivo. La competitividad viene determinada por aumentos continuados y sostenibles en la productividad. En el entorno actual, estos crecimientos requieren de dotaciones cada vez mayores de capital tecnológico y de capacidad de innovación, con particular relevancia de las TIC. Así, garantizar la viabilidad de un proyecto empresarial pasa por realizar inversiones en innovación que repercutan en la productividad y permitan diferenciarse.
Los analistas coinciden en que lo único bueno que puede salir de la crisis es una depuración del mercado; un contexto, por cierto, en el que las TIC seguirán ganando protagonismo, ¿no? |