Los Abetos, con calidad
El restaurante vigués adquiere el sello de calidad turística de acuerdo con las normas une.

El restaurante cuenta con una capacidad para 250 comensales. Además, dispone de salones independientes y perfectamente acondicionados, ideales para comidas y cenas de negocios.
> Lidia Vidal
Con una bodega amplia, climatizada y con gran variedad de vinos y cavas –más de 800 referencias–; el premio ‘Alimentos de España 2005’ al mejor establecimiento de restauración; y su cocina tradicional con toque innovadores, lo único que le faltaba al restaurante Los Abetos para poder considerarlo uno de los mejores locales de España es el sello Q de Calidad Turística, que ha recibido recientemente de acuerdo con la normativa UNE.
El director de Los Abetos, Pepe Pérez se muestra muy satisfecho con el galardón y cree que con su sistema de gestión de la calidad podrán diferenciarse de la competencia. Además, explica que la Asociación Mundial de la Gastronomía le sugirió solicitar la Q de Calidad porque reúnen todos los requisitos para obtener un galardón de esa importancia.

Las carnes al ruedo, además de ser una exquisitez, también es todo un espectáculo, ya que tardan en asarse entre tres y cuatro horas y los comensales pueden verlo en directo.
Gestión de la calidad
Para poder obtener el sello de Calidad Turística, el restaurante vigués lleva a cabo una política que verifica su buen hacer en el sector de la restauración. Política que abarca desde el cuidado del vino, hasta el cuidado y elaboración de los platos y la atención al cliente.
Por lo tanto, los principios en los que basa su gestión de la calidad son “la preocupación constante por la satisfacción del cliente; la decisión de conseguir el objetivo de Calidad Total en los productos y servicios, con el compromiso de la mejora permanente del sistema de gestión de la calidad; y la adecuación de los recursos humanos a este objetivo”, tal y como explica su director.
De esta forma, el restaurante Los Abetos orienta sus acciones a controlar de forma constante que se satisfagan las exigencias y expectativas de los clientes. “Es evidente que para conseguir esta calidad, hacen falta acciones sistemáticas que no dejen al azar nada que sea previsible”, aclara Pérez Gil.
 |