
e trata en definitiva, de seguir creciendo en aquellos lugares y productos en los que sea posible, de diversificar con estrategias que cubran el riesgo, y por qué no…además de pensar en el Negocio detenerse a pensar en las Personas, que también se pueden optimizar y redistribuir, centrándolas en aquellas actividades críticas del nuevo negocio o de la situación (Comercial o Control, por ejemplo), integrarlas, motivarlas, logrando así el compromiso de toda la Organización; en lugar de esperar que las cosas cambien por sí solas o vengan otros a solucionarnos nuestros problemas.
Tiempo de incertidumbre
Incertidumbre, Oportunidades, Tiempo…¿Cómo manejar estas variables que tenemos ante nosotros, o mejor dicho dónde? En este punto, quisiera compartir una reflexión taurina, que considero plasma de manera muy gráfica lo que supone este cambio de actitud:
Juan Belmonte llegó a la fiesta para decir: “Se torea así” y sembró el pánico entre los toreros que componían el escalafón, revolucionando el arte del toreo enseñando lo que era eso de “Parar, templar y mandar”. Esta “regla de tres” taurina, aplicada a la dirección de empresas por el Profesor Morcillo en 1998, contenía los siguientes conceptos:
- Parar: observar, percibir, escuchar, analizar, aprender, diagnosticar…
- Templar: negociar, integrar, organizar, gestionar, planificar…
- Mandar: asignar, responsabilizar, coordinar, controlar, dirigir…
Estos tres términos contienen unas actitudes, aptitudes y capacidades individuales que definen la función directiva desempeñada por el empresario. Una cosa es torear de salón, sin aprietos, ensayando y bautizando nuevas suertes al gusto del consumidor…y otra es plantarse delante de una fiera de casta indómita que admite pocas probaturas, y salir del paso aplicándole, con orden y concierto, unos determinados principios.
Las ideas claras
Ahí está todo el secreto: mientras unos prefieren ver los toros de la crisis desde la barrera y predicar sin asumir ninguna clase de riesgos, o esperar que termine como sea la faena, otros, en cambio, se atreven a bajar al albero con la relativa confianza que les infunde el hecho de tener las ideas bastante claras.
Esa arena del ruedo, a la que hemos decidido bajar, la encontraremos en Foros como un Programa de Perfeccionamiento Directivo, un Seminario, o un Encuentro Empresarial, donde poner en perspectiva nuestra propia empresa o negocio y mirar al futuro con optimismo, bregando día a día con ilusión y rigor, después de ese análisis pormenorizado y ajustado de la faena.
Conocer nuestras capacidades
Evidentemente, en estos foros no escucharemos la receta ideal ni la fórmula para salir a hombros de la crisis, pero sí descubriremos el enorme valor de detenerse a reflexionar, compartiendo con profesionales conocedores y estudiosos de sus respectivas materias, las claves para mejorar aquello que nadie conoce mejor que usted: las capacidades y habilidades necesarias para sacar lo mejor de nosotros mismos y de nuestras empresas, todo ello por una razón fundamental: porque los únicos capaces de superar esta crisis somos nosotros. Y eso, tratándose de las personas de vértice de la empresa, es una enorme responsabilidad que no podemos eludir.