
a actual situación económica está frenando el espíritu emprendedor de los españoles tal como reflejan las cifras de número creación de empresas en lo que va de año, inferior que las del mismo periodo de 2007.
El motivo principal por el que los que los empresarios y pymes no se aventuran a crear o aumentar el volumen de su negocio es por el importante esfuerzo inversor al que se tienen que enfrentar en los primeros momentos, sobre todo en materia de alquiler de oficina y equipamiento.
Por ello, cada vez es más frecuente que una nueva empresa se establezca en un centro de negocios en lugar de una oficina convencional, ya que permite las instalaciones y servicios propios de una oficina en un enclave privilegiado, céntrico y con buenos accesos a las redes de comunicación, o en dinámicos parques empresariales, con unos costes muy inferiores.
Este ahorro es más visible en empresas situadas en grandes ciudades, como Barcelona, Madrid y Valencia, donde el precio de los inmuebles, tanto en venta como en alquiler, es elevado y, por lo tanto, el desembolso para el empresario en este concepto es mucho mayor que en cualquier otra capital española. Desde la Asociación Española de Centros de Negocios estimamos que el ahorro en la partida inicial de gastos para una empresa que se establece en un centro de negocios es superior al 80%, situándose en el 60% en el gasto medio mensual. Además, esta fórmula permite al pequeño empresario establecerse en una oficina de forma inmediata, ampliar las instalaciones y servicios contratados según las necesidades, creando imagen con una oficina en un punto emblemático de la ciudad.
Esta realidad ha impulsado el sector de los centros de negocios en España, y de forma significativa en la Comunidad Valenciana, que cuenta con 25 business center, tanto en las tres capitales de provincia como en otras ciudades.
La oficina virtual, la otra alternativa que ofrecen los business center, también impulsa la creación de empresas y la dedicación exclusiva al negocio. Esta opción, muy en boga en Estados Unidos y que en España cobra cada vez más fuerza, posibilita a las empresas que empiezan y que no necesitan una oficina física para llevar a cabo su actividad, tener la domiciliación de la misma en un edificio emblemático, que podrán usar cuando lo requieran, pero sin los cargos económicos propios de una oficina convencional.
De esta forma, los centros de negocios se convertirán en los próximos años en un salvoconducto para la tan mencionada crisis económica, ya que facilita la creación, ampliación y diversificación de empresas.
Asimismo, los business center se posicionan como un nuevo segmento de negocio para las inmobiliarias y constructoras, ante el aparente agotamiento de la compra y venta de vivienda y el resurgir del mercado de oficinas.