
ara es la semana que Galicia y sus empresarios no son noticia por cuestiones relacionadas con las exportaciones. Las firmas gallegas han sido capaces de romper la barrera del mercado nacional, y, de una forma ejemplar, han asumido el concepto de globalización, en el mejor de los sentidos de la palabra.
Que las grandes empresas exporten no es extraño. Sin embargo, las pymes han conseguido vencer el miedo que les hacía salir al exterior, y son las que, hoy por hoy, hacen que el crecimiento de las exportaciones gallegas sea uno de los mayores de todo el país.
Desde luego, no se puede obviar el papel fundamental que, en este sentido, han desempeñado las cámaras de comercio. Es imposible, hoy día, hablar de exportaciones sin recordar a estas instituciones.
Desde hace unos años, las cámaras, que se habían quedado un poco dormidas, han pasado a jugar un papel muy activo en la economía gallega. Y es en el fomento del comercio exterior donde radica uno de sus pilares más básicos. En algún caso, incluso las exportaciones son las que acaparan la partida más grande de sus presupuestos. ¿Por qué? Porque han sabido tener una visión de futuro sin la cual hoy el empresariado gallego lo tendría muy difícil.
Sin embargo, de nada serviría la apuesta de las cámaras, o la de la Xunta a través del plan Foexga, si, a la hora de la verdad, los productos gallegos no fuesen “vendibles” fuera, es decir, si no tuviesen calidad. Y lo cierto es que hoy, en cualquiera de los múltiples mercados en que Galicia está presente, sólo mencionar su nombre es un auténtico distintivo de calidad. Desde fuera, gustan nuestros productos.
Esta internacionalización de Galicia trae, como consecuencia, un efecto boomerang, de modo que esa imagen de calidad que nuestros empresarios logran exportar al extranjero hace que nuestra tierra se convierta en el lugar idóneo donde invertir.
Que gigantes como Chint Group se fijen en nosotros para invertir aquí nada menos que 120 millones de euros no puede ser fruto de la casualidad. Y menos aún si se trata de crear el mayor parque solar fotovoltaico de Europa, una tierra que no se caracteriza, precisamente, por tener la meteorología que a todos nos viene a la cabeza a la hora de hablar de aquella energía. Si apuestan fuerte y de esa forma es porque los empresarios foráneos saben que aquí encontrarán algo más.
Del mismo modo, que una marca del prestigio de Guess elija, precisamente, Galicia para crear aquí su primera y única tienda “outlet” de España, tampoco puede ser casual.
No olvidemos que el altruismo, a estos niveles, no existe. Y los empresarios buscan claramente para invertir sólo aquellos lugares donde ven oportunidades de negocio. Y aquí las encuentran.
Puede decirse, por tanto, que Galicia ha conseguido, hoy por hoy, encontrar ya no un hueco, sino un lugar destacado en un mundo tan globalizado como el nuestro. Ha sabido romper las fronteras, tanto para cruzarlas de dentro afuera, como para que otros las traspasen y se instalen aquí.
Somos una marca internacional, nuestros productos tienen prestigio en los cinco continentes. Nos necesitan en el extranjero. Quieren nuestro granito, nuestro pescado, nuestras conservas, nuestra moda. Galicia nos y les gusta.