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ENTREVISTA |
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AURELIA BLANCO, Directora de la Escuela de Empresariales de A Coruña. |
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“Defendemos nuestro prestigio conservando la esencia académica”
Orgullosa del reconocimiento del que goza su centro 160 años después de su creación, Aurelia Blanco afronta el futuro convencida de que el claustro y los alumnos sabrán preservar su reputación
> Julia Pardo
¿A qué responde el prestigio adquirido por la Escuela de Empresariales de A Coruña a lo largo de sus 160 años de historia?
Fundamentalmente a la categoría de los claustros de profesores con los que ha contado que, a lo largo de todo este tiempo, se han distinguido por su entrega y por involucrarse de manera especial en el devenir de la escuela. Quizá eso también ha propiciado una especial hermandad entre las distintas generaciones de alumnos, algo que resulta especialmente enriquecedor para el centro, que goza de una fama extraordinaria en todo el país e incluso de gran reconocimiento en Europa.
Un centro, por cierto, con muy buena fama y que ha pasado por muchos avatares, ¿no?
Así es. En 1848 se creó como Escuela de Comercio de A Coruña, a la que un real decreto concedió dos años después rango oficial. Un siglo más tarde se construyó el edificio específico para estudios mercantiles en la calle del Almirante Lángara y en 1970 la Ley General de Educación propició la integración del centro en el sistema universitario. Fue a partir de ahí cuando se empezó a llamar Escuela Universitaria de Estudios Empresariales y el próximo curso académico afrontaremos el cambio que propiciará la inclusión en el Espacio Europeo de Educación y la transformación en titulación de grado.
Cuando se es depositario de un pasado tan brillante, ¿cómo se afronta el futuro?
Sin duda, procurando mantener nuestro prestigio. Para ello, seguiremos apostando por los números clausos; no queremos avalanchas de estudiantes que en un momento determinado puedan querer ingresar en la escuela simplemente en busca de una salida laboral. Nos interesan, sobre todo, los alumnos que se aceran al centro para recibir una formación técnica específica en contabilidad y fiscalidad.
En 2000 se abordó una exitosa renovación del plan académico. ¿El inminente paso a título de grado exigirá que se produzcan nuevos cambios en este aspecto?
Conservaremos la esencia de lo que son nuestros estudios. Es más, potenciaremos las disciplinas tradicionales, serán éstas -contabilidad, fiscalidad, derecho e informática- en torno a las que se articule el grueso de la carrera.
Y, ¿cuál es la mayor dificultad con la que se encuentran para realizar esta transformación?
La que supone la convivencia de los dos planes de estudios. Los alumnos están preocupados por cómo serán los métodos de convalidación, no saben de qué forma se homologarán las titulaciones.
El claustro es y ha sido el mayor activo de la escuela, pero tienen otro tesoro: la biblioteca, ¿cómo se ha formado?
Contamos con una de las mejores bibliotecas de España en materia económica, con libros muy antiguos, revistas fabulosas... Estos valiosos fondos bibliográficos son fruto de los 160 años de historia del centro y consecuencia de que la Escuela de Comercio de A Coruña fuera el germen del resto de las dedicadas a las ciencias económicas de las que hay en Galicia.
Personalmente, a lo largo de los 12 años que lleva al frente de la escuela, ¿cuál ha sido su mayor satisfacción?
Me sentí especialmente emocionada cuando me votaron como directora por última vez hace tres años, pues salí elegida por unanimidad. Y en el capítulo de logros, yo destacaría uno que, tal vez, no se ha advertido demasiado, pero que ha servido para que el próximo curso haya un título de grado en Empresariales, ya que tuvieron intención de suprimirlo. El mérito, me gusta que se sepa, le corresponde al diputado Antonio Erias, al que yo recurrí para que nuestros estudios no quedasen excluidos. Él se comportó como un auténtico universitario y logró que se mantuviera la titulación.
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