Empresa y Finanzas GALICIA ENTREVISTA    
 
  ENTREVISTA  
  ISABEL IGLESIAS, Presidenta de la Federación de Empresarias de Galicia (FEGA)  
 
“Galicia tiene una capacidad de supervivencia interesante; hemos ganado en ambición”

Apenas hace seis meses que tomó el relevo en la presidencia de la Federación de Empresarias de Galicia (FEGA), un relevo que Isabel Iglesias tiene claro que no supone ruptura radical, ya que es partidaria de aprovechar lo bueno del pasado y evolucionar. Sus gran reto, ahora, es “normalizar la representatividad de las empresarias en los ámbitos de decisión”, si bien asegura que son ellas mismas las primeras que tienen que saber dar un paso al frente.



> Carla Vidal

¿Qué retos se marca en este primer mandato al frente de la Fega?
Cumplir con el encargo que me han hecho: reconducir técnicamente la Federación, situarla en otro plano; ya ha cumplido una misión y hay que reenfocarla hacia otros objetivos.

¿Qué tipo de objetivos?
El fundamental va a ser la conclusión del proceso de modificación o, más bien, nueva elaboración de estatutos. Lo principal es normalizar la representatividad de las empresarias en los ámbitos de decisión. Y eso tiene dos lecturas: una hacia dentro, necesitamos impulsar a la gente, fomentar nosotras mismas el atrevernos a dar un paso al frente; y otra hacia fuera: que se normalice a la empresaria en esos ámbitos, que ya no llame la atención.

De hecho, pese al esfuerzo de los últimos años, son muy pocas las mujeres que hay en los consejos de administración de las grandes empresas, o instituciones como cámaras de comercio... ¿Por qué pasa esto?
Las cámaras de comercio son un punto y aparte. Primero, porque son ya de filiación obligatoria, es algo que te viene impuesto, su nivel de representatividad está en evolución...

Medidas como la paridad, ¿consiguen que se vaya hacia esa igualdad?
Si el objetivo es que se hable del tema y se debata, esas medidas cumplen su misión. Respecto a su efectividad, no soy visionaria. A veces no hay un mecanismo para que las cosas sucedan, hay que ensayar algunos, y el método de ensayo y error es bueno cuando no hay algo prefijado. No creo que mi misión sea cuestionar o valorar políticamente.

En el momento que haya una igualdad efectiva, ¿será necesario que siga existiendo una federación de empresarias? Teóricamente, estarían representadas en la CEG...
Formamos parte de la CEG... Y creo que hay una unidad en cuanto a caminar conjuntamente en avanzar; luego hay planteamientos que a veces no son un objetivo en sí para apartar, pero la rutina, la costumbre, o la falta de cuestionarlo hace que se perpetúe en el tiempo. Y habrá que proponer nuevas fórmulas para un trabajo conjunto, que es lo lógico. No obstante, me gustaría revisar el concepto de igualdad...

¿En qué sentido?
Yo defiendo no la igualdad de las mujeres, sino la igualdad de las personas. Y lo que sí quiero poner de manifiesto es el derecho a la igualdad de decisión, a la igualdad de oportunidad de decidir lo que tú quieres. Yo no defiendo la igualdad de las mujeres; defiendo el punto de partida en que tengas la libertad mental de verdad para decidir lo que quieres...

En el informe GEM, año tras año, hay una constante que se repite: en Galicia hay muchas más emprendedoras que en el resto de España, y cada vez más. ¿Por qué sucede esto?
Somos una sociedad que ha emigrado y una sociedad de hombres de mar, con lo cual las mujeres han tenido que afrontar este tipo de situaciones solas, han sido mujeres con capacidad de iniciativa. Lo cual no quiere decir que luego se haya correspondido con su visualización o con su capacidad para estar en órganos de decisión. Pero es una tradición y una idiosincrasia de mujeres que han estado al frente de las familias, bien por emigración, bien por hombres embarcados, porque han quedado viudas... El movimiento se demuestra andando: la situación fue así, y las mujeres cogieron las riendas.

Pero vuelvo un poco a lo de antes... Siendo así, llama la atención el bajo nivel de representatividad femenina que hay en los consejos de administración de grandes empresas...
Pero es que más del 80% de las empresas no pasan de dos personas en plantilla; es un tejido de microempresas, es decir, los consejos de administración normalmente son una o dos personas. Y si hablamos de grandes empresas, volvemos al principal objetivo de Fega en este período, que es la representatividad. Pero insisto en que primero debemos trabajar con nosotras mismas; mi lema es “a los demás no los puedo cambiar, pero a mí sí”. Si yo cambio alguna de mis actitudes, probablemente consiga otro tipo de cosas. Eso no implica que pongamos de manifiesto el hecho de que hay que normalizar. Pero bueno, la Federación tiene una trayectoria importante, y creo que ya hemos superado esa etapa adolescente de estar reclamando; queremos hacer cosas. Y en eso estamos.

¿Qué están aportando las mujeres a la empresa?
Todos somos producto, hombres y mujeres, de una tradición cultural con cosas buenas y cosas malas. Yo, por mi parte, cuando veo comportamientos en un empresario que me gustan, los incorporo. Pero hay muchos empresarios incorporando facetas nuestras: una mayor capacidad de organización, de multitarea, una mayor empatía con las personas con las que trabajas... Aportamos cosas: una visión distinta. ¿Heredada? Bien; todo tiene su lado bueno y su lado malo.

Hay un dato que es la mayor preocupación de las empresarias y directivas por la formación continua, por anticiparse en las decisiones...
Hay que puntualizar algo. La mayor parte de empresarias y empresarios al mismo tiempo somos personas trabajadoras de la propia empresa. Por lo tanto tenemos dos visiones distintas: como trabajadora, a veces tomarías una decisión y como empresaria, otra. La obligación de una empresa, el objetivo, es ganar dinero, porque si no lo hace, no satisface a la propiedad, a las personas que trabajen en ella, ni al mercado. Y la obligación es competir, y estamos en una época de crisis que la gente de las empresas lo veíamos venir hace mucho tiempo. Y sucede que ahora que muchos medios de comunicación machacan en un tono ciertamente catastrofista, yo me relaciono, sin embargo, con empresarios y empresarias que hace mucho que están mirando hacia la luz, buscando nuevas fórmulas, nuevos mercados, nuevos productos y organizaciones... mientras todo el mundo está ocupado en hablar de lo mal que estamos.

Habla de nuevos productos, llama la atención en Galicia el auge del sector de las TIC, donde, por cierto, hay muchas empresas creadas por mujeres... ¿Quizá esté en estos nichos el futuro de nuestra economía?
Las empresas TIC es un concepto complejo porque es muy amplio, porque entra desde la tienda que vende informática hasta la consultoría pura... Pero bueno, van implantando nuevas formas de abordar el mercado. Lo que sucede a las empresarias en las TIC es que, al contrario que en otros sectores tradicionales en los que ya estaba todo estereotipado, éste es un sector donde todos estamos en pañales con lo cual, a lo mejor tenemos un punto de partida mejor. De todas formas, hay palabras que no están asimiladas en el lenguaje del mundo profesional de las mujeres, que estaban “mal vistas” y que tenemos que empezar a reivindicar, como “competir” –competir es bueno, no es machacar, es superarte–, “ambición” –es buena; toda persona que hace algo cada vez lo quiere hacer mejor–...

Dejando al margen estas cuestiones, y como presidenta de una patronal, ¿considera que Galicia está mejor o peor preparada que otras zonas para afrontar la crisis? Sobre todo si miramos los indicadores económicos...
Yo es que los indicadores económicos los cuestiono mucho. Los indicadores que nos han servido para medir un crecimiento superior al del resto del Estado, parece ser que no decían lo correcto. Sí es cierto que Galicia tiene una capacidad de supervivencia interesante. Me gusta creer que hemos ganado también en ambición y no nos quedamos en el medio, en el no saber si subimos o bajamos. De hecho, la crisis ha llegado con más retraso... En el ámbito de las patronales, la mentalidad asociativa es una asignatura pendiente en Galicia, la capacidad de cooperar, de traernos el pastel y luego ya repartiremos, está aún muy por debajo de zonas como País Vasco, Cataluña... Necesitamos aprender a tener más fuerza de nuestra identidad; más confianza en lo que hacemos. Sigue dándose el terrible caso de que nadie es profeta en su tierra: tenemos empresas excelentes en todos los ámbitos, y que están más fuertes fuera que aquí.

¿Cree que las medidas adoptadas por el Gobierno acabarán con la crisis?
No. El déficit estructural lo tenemos encima. No estamos hablando de una crisis coyuntural: se junta una coyuntural con una estructural. El problema político es evidente: las elecciones son cada cuatro años... Entonces, el largo plazo planteado para mejorar cosas no luce; tiene mucho trabajo gris y no luce. Es más: a corto plazo puede parecer contraproducente. No creo que sean suficientes las medidas. Algunas van bien encaminadas, pero en su globalidad, lo vamos a pasar mal. Pese a todo, yo soy muy optimista. Hay muchos sectores surgiendo con gran fuerza. Lo malo es que, como comentaba antes, ahora que predominan las malas noticias no hay hueco para hablar de lo que está repuntando...

Me hablaba antes de las TIC. Otro es nuevo nicho es el de las energías renovables. ¿Es el momento de explotar este sector?
No. El momento fue antes de ayer. Es una pena; llevamos unos cuantos años poniendo parques eólicos no planificados, o no cuestionando el impacto ambiental... Tocaba antes de ayer, pero nunca es tarde: si ahora estamos en ello, es el momento de pensar estratégicamente. Todo depende de cómo interpretes las cosas: el mismo problema normalmente es la oportunidad. A mí me encanta ser parte del problema, porque si lo soy, significa que soy parte de la solución. Si viene de fuera, no tengo tanto poder para actuar. Por lo tanto, es una oportunidad de mejora.

Y siguiendo con la crisis, ¿quién sobrevivirá? ¿Es cuestión de suerte o será quien esté mejor preparado?
Hay un poco de todo. Hay una frase preciosa que dice que el éxito es un pedazo de suerte envuelto en mucho, mucho trabajo. Es verdad que necesitas que no se te dé la mala suerte, pero normalmente con una buena idea y mucho trabajo, el éxito acaba llegando.

Esta crisis, ¿servirá dentro de un tiempo para ver quiénes lo estaban haciendo bien?
Seguro. Eso pasa siempre. Incluso cada vez que salimos de una crisis personal. Porque crisis significa cambio; no tiene nada que ver con depresión. Y cada vez que pasamos un momento duro, salimos fortalecidos y con perspectiva de miras. Lo bueno es aprender: el problema no es cometer errores, sino no saber aprender de ellos.

¿No es complicado coger las riendas de la Fega en un momento así?
Pues sí... Y encima en un momento de evolución de la propia organización. Además tiene una dificultad añadida: mi primera obligación es convencer dentro. Y acabar con esa manía de que hay que cambiarlo todo y romper drásticamente. No. Hay que quedarse lo bueno. Y cambiar poco a p

 
 
   
 
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