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ENTREVISTA |
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ERIK S. MASKIN, Premio Nobel de Economía 2007 y jurado de los Premios Jaume I |
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“La reacción en cadena de quiebras bancarias se debe a la falta de regulación”
Los premios Jaume I de la Comunidad Valenciana han contado un elenco de excepción entre sus miembros del jurado. Coincidiendo con la visita de éstos a la capital del Turia, Empresa y Finanzas conversó con uno de los grandes expertos en economía Actualmente. Eric Maskin, premio Nobel de Economía en 2007, desgranó la actual situación económica. Las causas, las consecuencias y algún que otro consejo para ‘sobrevivir’ surgieron durante la entrevista concedida por este Nobel.
> Elena Peña
Respetuoso, educado y seguro de sí mismo. Eric Maskin atendió a Empresa y Finanzas durante su estancia en Valencia como miembro del jurado de los premios Jaume I. Una ocasión que se aprovechó para tomarle el pulso a la recesión económica partiendo de la visión de un reputado experto en la materia.
¿Qué supone formar parte de un jurado como el de los Jaume I?
Creo que estos premios son una buena manera de comunicar a la sociedad en general la importante labor que se está llevando a cabo en la economía y en otros campos; así que estoy contento de poder ayudar en la elección de los premiados.
Usted cuenta con amplios conocimientos en materia de economía, por tanto, ¿podría decirnos qué deriva se ha tomado para llegar a la situación en la que estamos?
Las crisis actual se ha derivado de una dificultad con los bancos, especialmente los estadounidenses y alguno de los europeos. El problema reside en que estas entidades no estaban lo suficientemente reguladas así que algunas en particular estaba prestando demasiado dinero sin el suficiente capital en el banco, lo que los convertía en muy frágiles.
En el momento en que uno de esas entidades bancarias quebró, se produjo un efecto dominó entre el resto. Esta reacción en cadena no se pudo evitar debido a la propia regulación del sistema financiero.
¿Cree usted que era previsible?
No sólo creo que era previsible sino también que se predijo, sólo que no se quiso escuchar a las voces que lo anunciaban.
Nadie pudo decir exactamente cuándo iba a pasar pero lo que estaba claro es que el ritmo económico al que estábamos acostumbrados iba a sufrir una parada. Mucha gente sabía que había un problema serio al que hacer frente, así que la crisis no fue una gran sorpresa para muchos de los economistas.
Por tanto, si se sabía y no se han tomado medidas para aplacarla, ¿quién sería el responsable de esta situación?
Creo que la responsabilidad última es de los gobiernos, sin ninguna duda, por no tomar las medidas adecuadas. Son ellos quienes tienen la mayoría de herramientas.
¿Qué soluciones pueden aportar los economistas?
La solución más importante pasa por pensar en el futuro, qué forma de economía queremos implantar. No se trata de soluciones a corto plazo, sino pensando en lo que viene después.
De cara al futuro, hay que definir cuánto se puede prestar comparado con lo que se tiene en el banco, para evitar momentos como los que se han creado.
Hemos llegado a la situación crediticia que alcanzamos porque la diferencia entre lo que se concedía a través de los créditos y lo que tenía el banco era muy grande. Por ello, una de las reformas más importantes a acometer es ésta, reducir este ‘gap’. Y estas reglas deberían ser estrictas. Además, deberían de imperar la honorabilidad en economía.
¿Cree que la bancarrota de General Motors pudo suponer un ‘antes y después’ en esta crisis como se quiso apuntar?
Ha habido muchos más ejemplos de mayor dificultad como consecuencia de la crisis. En Estados Unidos hay un 9% de la población que está en el paro y General Motors no da trabajo a este mismo porcentaje.
Hay que tener en cuenta también que la crisis es algo más que una situación económica hoy en día, para muchas personas y países se ha convertido en un problema social.
¿Ha visto usted algún síntoma de mejoría a lo largo de este año?
No todavía, las cosas probablemente empeorarán. Quizás esto dure medio año más, no sabría decirle porque la economía se ha vuelto algo imprevisible en los últimos meses.
Creo que quizás a finales del próximo año o principios del siguiente sea cuando las cosas empiezan a dar visos de mejorar.
Con todo lo sucedido en muchos de los países se ha creado un debate sobre la necesidad de la intervención del Estado en asuntos de economía. En dicho debate hay dos posturas muy claras y enfrentadas sobre el papel de las naciones en el sistema capitalista, ¿cuál es su opinión?
Depende del tipo de intervención que se haga por parte de los estados. Creo que en este momento del proceso, las ayudas económicas provenientes de fondos estatales se han convertido en algo básico para la subsistencia de muchas de las empresas.
Pienso que esto precisamente es lo que los gobiernos deberían de hacer en momentos de recesión como el actual. No veo mal la inyección de capitales ni el control al sistema financiero.
Algunos analistas o historiadores afirmaron en el pasado que el siglo XXI iba a ser la centuria del denominado ‘tercer mundo’, ¿es posible una revolución económica de estas naciones o están demasiado ahogadas económica y socialmente?
Realmente podemos afirmar que hemos tenido una revolución económica por parte de alguno de estos países, como por ejemplo China o India que han experimentado grandes cambios en los últimos diez o quince años.
Espero que algo parecido suceda en el resto de países. La gran pregunta es qué va a suceder con África. Este continente está tan lejos del nivel de crecimiento del resto del mundo en general y tan olvidado que parece imposible que se dé una revolución económica en su seno.
De todas formas, no sabemos todavía qué va a pasar con ella. Creo que el problema de África está por resolver.
En ese sentido, ¿Cuál es el papel que van a desempeñar para salir de la crisis esos países emergentes como China o la India o, incluso, los países del Este de Europa?
China en particular es extremadamente importante porque los Estados Unidos ha prestado mucho dinero a este país así que Estados Unidos se va a recuperar de ésta con China y viceversa.
India es otro foco importante y también tendrá un destacado papel en la recuperación económica mundial, aunque quizás no tan señalado como el de China.
Lo importante que hay que recordar en este sentido es que en el mundo en el que vivimos ahora, que está tan interconectado, la recuperación de un país está relacionada con la de otro. Básicamente, todo el mundo ha de movilizarse en la misma dirección para que la salida de la crisis sea más rápida y menos traumática para todos.
Siguiendo con esa tesis, ¿cree usted que la globalización ha agravado las cifras que se han llegado a manejar en esta crisis? ¿La diferencia de esta recesión con otras a lo largo de la historia es precisamente que esa globalización ha provocado que llegara a más países?
Por supuesto, la globalización tiene muchos beneficios pero también sus partes negativas, como todo. La globalización significa que cuando algo bueno ocurre todo el mundo saca partido de ello, pero también quiere decir que cuando algo malo sucede repercute en el resto. Es por ello que sí podemos decir que ha ayudado a acrecentar la coyuntura económica actual, pero esto era algo inevitable. |