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ENTREVISTA |
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JUAN COSME GARCÍA, Presidente de la asociación de directivos ADIMUR |
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“Los ‘brotes verdes’ se pueden secar en verano”
Reformas que generen optimismo y confianza, contención del gasto público y apuesta por la formación y la innovación son las claves para, a su juicio, consolidar una economía sostenible en el tiempo. El presidente de la Asociación de Directivos de Murcia aprecia indicadores ‘macro’ de recuperación, pero alerta de que aún son insuficientes y reclama mayor implicación de la banca.

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Hace tiempo le oí que era el momento de tener la cabeza fría y el corazón caliente. ¿Es esta la fórmula para encontrar los ‘brotes verdes’ de los que habla la vicepresidenta?
Los “brotes verdes” están sustentados en algunos indicadores como son la confianza del consumidor, el rebote de la Bolsa o el incremento moderado del paro y de la morosidad. Estos datos son importantes para recuperar la confianza. Ahora bien, debemos ser muy prudentes, no vender la piel del oso antes de cazarlo y huir de la complacencia. Debemos seguir esforzándonos en aplicar las medidas correctas, en caso contrario no podremos asegurar la continuidad. No hay que olvidar que la primavera tiene fecha de caducidad y los “brotes verdes” se pueden secar en el verano.
En cualquier caso, Gobierno y OCDE comienzan a apreciar síntomas de recuperación, ¿también los aprecian ustedes?
En el día a día todavía no se perciben los resultados. No obstante es importante apreciar síntomas de cara, al menos, a una percepción psicológica de optimismo y confianza que pueda incidir en la generación de negocio, lo que se trasladará al mercado laboral. Ahora bien, para que todo esto comience a ser una realidad, la banca también debe tener esta percepción. Harina de otro costal.
Rodríguez Zapatero ha anunciado en el Debate sobre el Estado de la Nación nuevas inversiones públicas, ¿es la solución?
Zapatero es fiel a su modelo de ideal político y en este sentido no ha engañado a ningún votante. Pero en estos momentos, la versión económica de ese ideal creo que no es la más acertada para hacer frente a nuestra “crisis particular”. Si hablamos de un proceso de recuperación sostenible en el tiempo deberíamos apostar por una reducción del gasto público; un impulso de la demanda y del gasto privado, la inversión y del consumo; mayor liberalización económica, rebajas fiscales, apoyo a los emprendedores, restructuración de la actividad productiva, reforma laboral, etcétera. Ahora lo que se sigue proponiendo es gasto sobre el gasto. El Plan E -50.000 millones- no ha tenido la incidencia esperada. España es uno de los países más endeudados del mundo. El desequilibrio presupuestario ya es una cruda realidad. En definitiva, la política de inversión pública y subida de impuestos es ”pan para hoy y hambre para mañana”.
En todas las crisis, la parte débil es evidente: los trabajadores. ¿Y los directivos? ¿Por qué ante una mala gestión no asumen su responsabilidad social?
Debemos asumir nuestra responsabilidad, y de hecho en muchos casos se está asumiendo: despido fulminante. El status de poder dentro de la organización por parte de un directivo es evidente. De una decisión mal tomada puede depender el futuro de muchos trabajadores y de sus familias, por eso su responsabilidad es aún mayor que la de un trabajador. Todavía queda camino que recorrer en este sentido: mayor compromiso y aportar respuestas valientes y éticas. La solución vendría por la generación de mayor sintonía entre la responsabilidad real del directivo y la percepción que ese directivo tiene de su responsabilidad.
La empresa española es mayoritariamente familiar, lo cual no significa que sea sinónimo de éxito especialmente cuando se trata de segundas o terceras generaciones, ¿falta formación?
La formación en un sentido muy amplio es un déficit generalizado que incide directamente,junto a la innovación tecnológica, en la productividad y que a largo plazo puede afectar a la viabilidad del proyecto. Ahora bien, no es el único factor influyente, sobre todo si hablamos de Empresa Familiar. Habría que analizar otras cuestiones quizá más determinantes aún.
En los últimos años se han presentado los master en MBA como la panacea en la empresa, pero ¿quién desarrolla la intuición, la innovación; en definitiva, el corazón caliente?
Sin duda, aquellos MBA que solo incidan en el desarrollo técnico no estarán educando a sus alumnos para el futuro profesional que les espera. La creación de valor pasa por un equilibro entre el desarrollo técnico y las habilidades personales. La intuición, la capacidad de toma de decisiones, la prudencia, serenidad, la observación y saber adelantarse al mercado innovando con nuevos productos, solo se aprende por inmersión y con un buen capitán al mando.
¿La respuesta al ladrillo es el ordenador?
España ha sido uno de los países de la UE que menos ha apostado por la innovación tecnológica, lo que sin duda ha incidido en la competitividad de nuestras empresas. Éste será uno de las factores que retrasarán nuestra salida de la crisis. Pero nunca es tarde si la dicha llega, y en este caso concreto si apostamos de forma decida y seria por el I+D+i, la próxima crisis –que la habrá– será más llevadera porque seremos mas competitivos y tendremos mayor productividad.
¿Por qué entonces desde los años ochenta las constructoras han multiplicado por mucho su valor en Bolsa y, en cambio, no subían tanto las tecnológicas?
El sector de la construcción está mucho más consolidado que el tecnológico, salvando algunas excepciones. Las constructoras han sido capaces de aportar durante mucho tiempo beneficios a sus accionistas. Muchas tecnológicas han tenido serios problemas de viabilidad, sus planes de negocio no eran sostenibles, el mercado les ha castigado duramente llegando a provocar -en algunos casos- su desaparición. Después del estallido de la burbuja tecnológica del año 2000 sólo han crecido en Bolsa aquellas cuyo modelo era sensato y rentable. Me atrevería a decir que más que de un problema sectorial, se trata de un problema de viabilidad y enfoque de negocio.
¿Sacrificio, voluntad, esfuerzo, honestidad... tendrán significado después de Madoff, Correa o, por poner un ejemplo más cercano, Nicolás Mateos?
Esta crisis es, sobre todo, una crisis de valores, del modelo de liderazgo. Los ejemplos que cita y otros muchos nos pueden servir para transmitir a los futuros lideres empresariales las consecuencias de la falta de valores. Instituciones como la familia y la universidad juegan un papel crucial en este sentido a medio y largo plazo. Ahora más que nunca palabras como sacrificio, lealtad, honestidad, esfuerzo, cobran un significado determinante a la hora de salir reforzados de esta gran crisis.
Por último, algo más personal, ¿el estilo Bush o el estilo Obama?
Si me habla de estilo, de formas, de capacidad de conectar, de liderazgo personal, me inclino más por Obama… |