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ENTREVISTA |
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INMACULADA GARCÍA, Consejera de Economía y Hacienda Región de Murcia |
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“Subir impuestos hará que cierren más empresas, aumentará el paro y reducirá la recaudación”
Los responsables económicos del Partido Popular ya han expresado su oposición a la anunciada subida de impuestos que prepara el Gobierno de Zapatero. Para la titular de Economía de la Región, Inmaculada García, esta reforma fiscal sólo provocará más de lo mismo: cierre de empresas y desempleo; y que, en ningún caso, aumentará la recaudación.

> Fernando Abad
El presidente Zapatero reclama más “esfuerzos” y se muestra convencido de que “hay mucha gente que puede hacerlos”. Todo ello para anunciar una subida de impuestos. ¿Es ésta la única (o la mejor) solución al déficit público?
Es evidente que no es la única solución, tal y como ponen de manifiesto todos los organismos internacionales. Hace poco la OCDE destacaba que ningún país saldrá de la crisis con más impuestos. Por ejemplo, Alemania, que según todos los indicadores ya está saliendo de la recesión, ha apostado por una importante rebaja impositiva que haga más competitivas a sus empresas y que, por tanto, redundará en la lucha eficaz contra la peor secuela de la crisis: el desempleo.
Al contrario, esta decisión adoptada por el Gobierno de Zapatero tendrá un efecto inmediato en la inflación. Y si hasta ahora nos movíamos en un entorno próximo a la deflación; ahora, cuando ya se ha anunciado por la vicepresidenta del Gobierno que se acabará el año con tasas “ligeramente positivas” de inflación, tendrá una repercusión durísima en la merma de la capacidad de compra de las familias. Y una repercusión con consecuencias dramáticas en las retribuciones de los asalariados, dada la vinculación de las cláusulas de revisión salarial a la inflación del año anterior. Por tanto, si, previsiblemente, durante 2009 acabaremos con una inflación próxima a cero, las revisiones salariales (y de todas las rentas asociadas a ese indicador, como los alquileres) van a quedar totalmente sobrepasadas por el efecto inflacionario del IVA.
Y, lógicamente, efectos sobre la competitividad
Sin duda. En este escenario las empresas van a ver todavía más castigada su competitividad, ya que les va a resultar muy difícil trasladar la subida del IVA al precio, lo que lastrará todavía más su cuenta de resultados, con los resultados conocidos: cierres de empresa, más paro, y, en el colmo del desatino de la medida, menos recaudación.
Evidentemente, lo mejor hubiera sido no generar este déficit, ocasionado a base de medidas poco efectivas para solventar el verdadero problema, que no es otro, que la generación de empleo.
Toda vez que el déficit público, en los siete primeros meses registra casi 50.000 millones de euros (se ha multiplicado por cinco respecto al mismo periodo del año anterior) y que todo hace indicar que vamos a superar el 10% respecto al PIB, lo más importante sería una apuesta decidida por la contención del gasto público ya que las modificaciones fiscales que nos están dejando entrever, en ningún caso, podrían solventar el agujero presupuestario generado por este Gobierno.
La política fiscal liberal en España dio sus frutos en 1996, ¿tendría también sentido en este momento?
Por supuesto. Es lo que dicta el sentido común, y lo que aconsejan todos los expertos: reducción del gasto público y estímulos a la demanda vía impuestos. Recientemente, el Banco Central Europeo le ha dicho a Zapatero que si quiere lograr rebajar el déficit público hasta el 3% del PIB en 2012 (como ha pactado con Bruselas), debe recortar el gasto público en “al menos” 30.000 millones de euros. Rajoy le ha ofrecido un gran pacto para reducir el gasto del conjunto de las administraciones públicas y, también, para explicárselo al conjunto de los españoles.
Ahora bien, para llegar a un acuerdo como éste, existe una condición previa: no subir los impuestos. Y no subir los impuestos porque todos los expertos coinciden que, en este momento, es prematura la adopción de medidas restrictivas, tal como una subida generalizada de impuestos, pues ello sólo contribuiría a reducir la renta disponible de los ciudadanos y a destrozar cualquier atisbo de recuperación en la todavía anémica demanda.
El recorte del gasto público se hace indispensable. Ahora bien, ¿no se corre el riesgo de que se vea afectada la protección social y, por tanto, pudiera producirse un estallido de conflictividad?
Ese riesgo existe, desde luego. Porque a pesar de los alardes del Gobierno socialista, de hecho ya se está recortando gasto social.
En determinados programas que ejecutan las comunidades autónomas y financia el Estado ya han procedido en 2009 de forma unilateral e inesperada, y así nos lo han comunicado, a recortar las subvenciones a las comunidades o directamente, dejar de pagarlas. Estamos hablando de programas de atención a la familia, mayores y de inclusión social de minorías desfavorecidas. Programas quizás no muy relevantes desde un punto de vista cuantitativo, pero muy importantes en el marco de la política social global de las comunidades. ¿Puede ser esto el anticipo de un recorte drástico del gasto social por parte del Gobierno de Zapatero? No lo sabemos. Esperemos que no. Esperemos que aquí sí sean coherentes con lo que pregonan y el recorte se produzca en otras áreas. Podrían empezar por suprimir ministerios que no sirven para nada, como el de Igualdad por ejemplo, o aligerar otros que en la actualidad están casi vacíos de competencias, como el de Vivienda.
Voy a insistirle. De llegarse a la conclusión de la necesidad imperiosa de aumentar la recaudación vía tributos, ¿cuáles deberían los más afectados (¿IRPF, fiscalidad sobre el ahorro, impuestos especiales, IVA?).
Reiteramos que ninguno, porque, lejos de aumentar la recaudación, podemos llegar a la situación paradójica de que ésta se desplome aún más, porque la merma que supone en la competitividad de las empresas supondrá más paro y menos actividad económica, por tanto, menos recaudación.
¿Habría margen para una subida del IVA en las comunidades autónomas como llegó a valorarse en el Consejo de Política Fiscal y Financiera? ¿Qué capacidad real tiene la Hacienda autonómica para aumentar ingresos?
Es cierto que el acuerdo apunta la posibilidad de atribuir competencias normativas a las comunidades en el IVA en su fase minorista con destino exclusivo a consumidores finales. Pero también lo es que el propio acuerdo reconoce que al ser el IVA un impuesto armonizado a nivel de la Unión Europea, y que las directivas comunitarias imponen restricciones claras a las competencias de los estados miembros, el margen de maniobra es mínimo, y parece difícil articular esa posibilidad.
La capacidad real para aumentar los ingresos viene de la reactivación económica. No hay otra posibilidad, lo que es aplicable tanto en los tributos de gestión autonómica como los de gestión estatal. Sin un crecimiento económico vigoroso y sostenido sólo puede haber pérdidas en el rendimiento de los tributos. De ahí que el Gobierno regional haya apostado desde el primer momento por una política económica dirigida a mejorar el entorno económico, a facilitar el desarrollo de la actividad de las empresas, y a simplificar las cargas administrativas a las mismas; por un Plan de Dinamización que inyecte recursos públicos a nuestras empresas; por un Plan de Austeridad y una reducción de la estructura de la Administración, para maximizar la utilidad del gasto público; por un Plan Estratégico que deje preparada a nuestra Región para aprovechar, desde el primer momento, las oportunidades que surjan cuando la reactivación económica sea un hecho. Lo que lamentablemente aún no lo es en España como consecuencia de la inexistencia de una política económica coherente.
Zapatero y Rajoy volverán a verse en La Moncloa a solas. El presidente reclama un pacto que desde la filas populares se considera improbable. ¿Tan difícil es el entendimiento ante una cuestión de Estado?
También Mariano Rajoy ha propuesto no sólo sucesivos Pactos –el último para hacer frente al gasto público, en la última comparecencia de Zapatero- , sino que ha llevado al Congreso políticas viables y plausibles, como la de las pymes, que el PSOE ha venido sistemáticamente rechazando, sólo por provenir del PP. Y es que no se puede sellar pactos con quien sabes –porque su trayectoria lo demuestra- que no sólo los van a incumplir, sino que los van a utilizar como arma arrojadiza en la batalla política. Los pactos han de ser de buena fe y firme compromiso, o no benefician más que a quien los trasgrede.
En su departamento están en pleno proceso de elaboración de los Presupuestos de la Comunidad para 2010. ¿Hasta qué extremo serán restrictivos?
Necesariamente deben ser restrictivos, pero todavía no conocemos con exactitud a cuánto van a ascender nuestros ingresos procedentes del Estado en concepto de lo que denominamos en sentido amplio, sistema de financiación autonómica. Sí esperamos una disminución importante, por dos motivos. En primer lugar porque la política errática, improvisada y en última instancia irresponsable del Gobierno de Zapatero está retrasando la salida de la crisis de la economía española y por tanto la recuperación de los ingresos impositivos en los que se basa el sistema de financiación autonómica y el resto de ingresos de las comunidades autónomas.
En segundo lugar, porque su negativa a aceptar la existencia de una crisis dio lugar en 2008 y 2009 a unas perspectivas macroeconómicas totalmente falseadas, que sobrevaloraban la evolución prevista de las macromagnitudes de la economía española y por tanto, también la evolución prevista de los ingresos públicos. Esto ha hecho que las comunidades tengan que devolver a la Hacienda estatal una cifra muy elevada en concepto de regularización de los anticipos a cuenta de 2008 y también que los ingresos procedentes del SFA vayan a experimentar en 2010 una reducción muy significativa respecto a las presupuestadas inicialmente en 2009, con los datos que comunicó el ministerio de Hacienda.
Una medida adoptada por el presidente Valcárcel en la Región es un adelgazamiento de la Administración, ¿un gesto de cara a la galería?
Gestos de cara a la galería de este estilo me gustaría a mí que adoptara el Gobierno de la nación, como ya he comentado. Pero no, no es un gesto de cara de galería. Se inscribe en un Plan de Austeridad de este Gobierno, con casi un año ya de recorrido, que pretende ahorrar gastos de estructura, de funcionamiento ordinario de la Administración, para poder adoptar medidas que permitan minimizar el impacto de la recesión en nuestra Región y además garantizar el mantenimiento de las prestaciones sociales, dado el compromiso inquebrantable de este gobierno con los sectores más desfavorecidos de nuestra sociedad, que a su vez son los más afectados por la crisis actual que padecemos. |