Ebro va a invertir cuatro millones en La Rinconada
La azucarera pasa a ser planta de alimentos funcionales.

> Mónica de la Rosa
El mantenimiento de los empleos y de la actividad empresarial mediante la ligazón de Ebro Puleva a la localidad, la eliminación de los problemas medioambientales y la oportunidad para poder reorganizar residencialmente una de las barriadas más antiguas de San José, son la base del convenio firmado por el alcalde, Javier Fernández, y el presidente de la multinacional, Antonio Hernández Callejas, y en el que han actuado como testigos de excepción los consejeros de Empleo y de Agricultura, Antonio Fernández y Clara Aguilera, respectivamente.
Según lo suscrito, Ebro Puleva instalará en los próximos meses en parte de los suelos de la ya clausurada y desmantelada azucarera, una planta de 1.500 metros cuadrados para producción e investigación de ingredientes funcionales ligada a la línea de I+D que la empresa lleva tres años desarrollando con ayudas públicas andaluzas. Así, La Rinconada entra en el mapa de la innovación aplicada a la alimentación, concretamente en hainas modificadas de alto valor añadido procedentes de la transformación de cereales y leguminosas.
La planta piloto rinconera requerirá de una inversión inicial próxima a los cuatro millones de euros y producirá temporalmente en estos suelos, aunque el acuerdo recoge el traslado antes de ocho años al Cáñamo IV, donde la actividad empresarial y el empleo podrían crecer con los 135.000 metros cuadrados de terreno que el convenio reserva.
Al compromiso de la multinacional, se unen los nueve millones de euros extraordinarios que la Consejería de Agricultura destinó de fondos europeos como ayuda específica para la reindustrialización y la diversificación económica de La Rinconada, un paquete de incentivos al que acudieron más de cien empresas.
Ante esta realidad, la localidad no pierde capacidad empresarial tras el obligado cierre azucarero, puesto que “Ebro Puleva seguirá produciendo made in La Rinconada, se convertirá en locomotora de la ciudad del empleo y seguirá generando puestos de trabajos”, como resume el alcalde, Javier Fernández, para quien el mantenimiento de la actividad productiva y de los empleos han sido desde el primer momento uno de los objetivos irrenunciables. En este sentido, el convenio también recoge que serán los 29 trabajadores locales que hasta ahora seguían vinculados a la alcoholera de la azucarera, los que pasen en las mismas condiciones laborales a la nueva planta, toda vez que la residual producción de alcohol también será desmantelada en este mismo año.
Mejoras medioambientales
El cierre de la alcoholera y la regeneración paisajística de las balsas que sirvieron para decantar los deshechos de la remolacha y en cuyo tratamiento la empresa ya ha comenzado a trabajar con un proyecto cifrado en tres millones de euros, se da solución definitiva a las molestias medioambientales que durante años los vecinos más próximos han venido soportando estoicamente en favor del empleo que la azucarera generaba para el conjunto del municipio.
“Hemos conseguido darle la vuelta al problema y el cierre azucarero se ha convertido en la histórica oportunidad para rehacer la barriada Santa Cruz, para que en un plazo de ocho años podamos empezar a dar desahogo dotacional a la zona y completarla residencialmente”, como resume el primer edil. En este sentido, cuando el cáñamo esté listo para el traslado de la nueva planta, las 24 hectáreas de la azucarera que ahogaban el crecimiento urbano, pasarán a ser residenciales con capacidad para 1.296 unidades, de las que la mitad serán de protección oficial. |